Artículo publicado en el diario Nueva Línea.
Nos encontramos hoy en día en una sociedad en la que quien que se encuentra arriba se cree con derecho a juzgar al que se encuentra abajo, en la que, bajo un pretexto u otro, se nos arrastra a obedecer por miedo a ser castigados y apartados de los demás. Así actúa nuestro sistema electoral, por ejemplo, y en esas circunstancias se establecen también las normas de participación de los partidos políticos en la campaña electoral. El protagonismo social y mediático se reduce a dos, la gran izquierda (el PSOE) y la gran derecha (el PP), con una pequeña presencia del resto de partidos parlamentarios (IU y los nacionalistas) y la total ausencia de otros partidos que no están en el Parlamento aunque ya estén en ayuntamientos y en la sociedad en sí misma, intentando despertar la ilusión en una sociedad muy desencantada de la política, y con razones.
Estamos en tiempos en los que nuestras reglas del juego están impregnadas de principios claramente antidemocráticos que nos recuerdan a ideologías del pasado, esto no tendría que ser así y, en cambio, debería haber una igualdad efectiva en la participación de todos. Pero en la España de hoy, ponerse de parte del más débil es siempre mucho más duro, supone ganarse como enemigo al poder establecido. Llámenme loco, porque yo soy de los que piensa que merece la pena todavía hoy en día, en el contexto del post-bienestar, luchar por causas justas. No es necesario para ello protestar en las calles ni ejercer la violencia, sencillamente debemos desarrollar una revolución interior que nos acerque más al ideal de Justicia y de hombres y mujeres libres. Y trasladar esa revolución a las instituciones.
“Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre”, Sebastián Castellio dixit.
Nos encontramos hoy en día en una sociedad en la que quien que se encuentra arriba se cree con derecho a juzgar al que se encuentra abajo, en la que, bajo un pretexto u otro, se nos arrastra a obedecer por miedo a ser castigados y apartados de los demás. Así actúa nuestro sistema electoral, por ejemplo, y en esas circunstancias se establecen también las normas de participación de los partidos políticos en la campaña electoral. El protagonismo social y mediático se reduce a dos, la gran izquierda (el PSOE) y la gran derecha (el PP), con una pequeña presencia del resto de partidos parlamentarios (IU y los nacionalistas) y la total ausencia de otros partidos que no están en el Parlamento aunque ya estén en ayuntamientos y en la sociedad en sí misma, intentando despertar la ilusión en una sociedad muy desencantada de la política, y con razones.
Estamos en tiempos en los que nuestras reglas del juego están impregnadas de principios claramente antidemocráticos que nos recuerdan a ideologías del pasado, esto no tendría que ser así y, en cambio, debería haber una igualdad efectiva en la participación de todos. Pero en la España de hoy, ponerse de parte del más débil es siempre mucho más duro, supone ganarse como enemigo al poder establecido. Llámenme loco, porque yo soy de los que piensa que merece la pena todavía hoy en día, en el contexto del post-bienestar, luchar por causas justas. No es necesario para ello protestar en las calles ni ejercer la violencia, sencillamente debemos desarrollar una revolución interior que nos acerque más al ideal de Justicia y de hombres y mujeres libres. Y trasladar esa revolución a las instituciones.
“Buscar y decir la verdad, tal y como se piensa, no puede ser nunca un delito. A nadie se le debe obligar a creer. La conciencia es libre”, Sebastián Castellio dixit.















3 comentarios:
Ponerse de parte del débil conlleva perderse muchas cosas, por ejemplo, subvenciones o concesiones de licencias públicas. Si los llamados a abanderar con su profesión la masa rebelde contra el régimen establecido comen de la mano del canón... ¿Qué no harán los que llevan 25 años viviendo de papá Estado?
Así estamos en Castilla La Mancha, así estamos... Si no votas Psoe no os llevaréis subvenciones de la Junta, si no votas Psoe no te darán tal o cual, si votas a otro que no sea Psoe estarás votando a Franco... puff... siempre con el miedo en el cuerpo.
Hola ramón, cuando te sea posible, date una vueltecita por mi espacio a buscar un premio que he otorgado a tu blog.
Un abrazo.
Ciaooooo!!!
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