Los partidos políticos es una obra fundamental en la bibliografía de Robert Michels, en ella da a conocer su teoría de la oligarquía, conocida comúnmente como la ley de hierro, según la cual cualquier sistema político o social acaba siendo dirigido, de hecho, por un número reducido de personas, por muy democrático que sea formalmente. Para que ello suceda, hay unos factores que son constantes que causan la llegada al poder de oligarquías allá donde incluso inicialmente no las haya, que son tres.
En primer lugar, Michels alude a causas técnicas y administrativas. Puesto que todo grupo de personas debe estar organizado para funcionar bien y tener éxito en sus objetivos, siempre habrá personas que se encarguen de esa tarea ante la imposibilidad de que lo haga el resto, por desinterés en la implicación directa o por incapacidad para hacerlo. Respecto a esto último, Michels considera que las masas tienen una imposibilidad mecánica y técnica para ejercer un gobierno directo y eso posibilita la aparición de una burocracia tanto en la democracia como en los partidos que acaban haciéndose con el control técnico de dichos sistemas, que quedará fuera del alcance de las masas de ahí en adelante por interés de la propia burocracia oligárquica. Como esta, a su vez, dentro de los partidos políticos pugnará entre sí por un mayor control, los partidos quedarán establecidos como campos de batalla en los que lucharán las elites, con diversas estrategias, incluso militares.
En segundo lugar, hay motivos psicológicos que impulsan y mantienen a las oligarquías. Las masas tienen dependencia de sus líderes, puesto que son apáticas y demandan que alguien piense por ellas, cubriéndoles la necesidad de elección política que delegan en esos líderes. Hay gratitud hacia los oligarcas, incluso veneración en algunos casos ya que los líderes representan todo aquello que las masas desearían ser pero no pueden ser por motivos naturales, tal y como las masas lo conciben. Además, el propio ejercicio del cargo dota a los líderes de una experiencia que es muy bien valorada por sus seguidores, así como su oratoria, su trayectoria más allá de la actividad política y su capacidad de sacrificio por los ideales que defiende.
Por último, las masas demuestran ser intelectualmente inferiores ya que aún siendo más numerosas no consiguen hacerse con el control de los sistemas políticos. Han recibido una educación inferior y se ven obligadas a restringir su propia voluntad de autogobernarse para entregar esa autoridad a líderes mejor preparados que ellas mismas, de acuerdo con la idea de la división del trabajo. Este es, según Michels, «el fundamento más sólido del poder de los líderes. La incompetencia proporciona a los líderes una justificación práctica y, en alguna medida también moral» (pág. 125).
En muchas ocasiones, Robert Michels no concreta si se refiere a los partidos políticos o a la democracia en sí misma, con lo que desea hacer notar que la “ley de hierro” se cumple en cualquier tipo de sistema u organización democrática, como son los partidos políticos y las democracias, pero además en cualquier sistema de gobierno: «tanto en autocracia como en democracia siempre gobernará una minoría». Digamos que una vez que la oligarquía se establece, tiene todos los métodos a su favor, prensa, financiación, organización, para conseguir una estabilidad en el liderazgo.
Relación con otros autores.
Michels fue alumno de Max Weber en la Universidad, ello le dio un gran conocimiento sobre las burocracias y su funcionamiento. Por eso, cuando habla de causas técnicas y administrativas, está aplicando a su teoría de las oligarquías las tesis sobre la burocracia de su antiguo maestro. Comparte con él que hay una sobreburocratización que encarcela a los individuos en una jaula de hierro.
Wilfredo Pareto, contemporáneo de Michels, compartirá con éste una corriente política de neoelitistas críticos con la democracia y ambos acabarán militando en el movimiento fascista.
Maurice Duverger, es un autor posterior a Michels, aunque también alemán y vinculado al partido socialista, como inicialmente Michels, sólo que Duverger no se verá atraído por los fascismos, afortunadamente. Indudablemente lo estudió y conservó muchas de las ideas de Michels en sus estudios sobre los partidos políticos. Por poner un ejemplo, tanto Michels como Duverger verán más probabilidades de éxito en los partidos dirigidos por líderes con experiencia partidista que en los dirigidos por intelectuales con renombre pero sin experiencia, más utópicos, que por lo común abandonarán el proyecto político antes de lo esperado.
Sigmun Freud, es contemporáneo de Michels e influye en su pensamiento. Michels da una especial importancia a la psicología de las masas, piensa que cada nación tiene su propia psicología, dando incluso una explicación por adelantado al éxito del nazismo en Alemania: «el pueblo alemán, en especial, exhibe un grado notable de necesidad de que alguien señale el camino e imparta órdenes. Esta peculiaridad, común a todas las clases, sin exceptuar al proletariado, proporciona el terreno psicológico sobre el cual puede florecer una exuberante hegemonía directiva» (pág. 98).
En primer lugar, Michels alude a causas técnicas y administrativas. Puesto que todo grupo de personas debe estar organizado para funcionar bien y tener éxito en sus objetivos, siempre habrá personas que se encarguen de esa tarea ante la imposibilidad de que lo haga el resto, por desinterés en la implicación directa o por incapacidad para hacerlo. Respecto a esto último, Michels considera que las masas tienen una imposibilidad mecánica y técnica para ejercer un gobierno directo y eso posibilita la aparición de una burocracia tanto en la democracia como en los partidos que acaban haciéndose con el control técnico de dichos sistemas, que quedará fuera del alcance de las masas de ahí en adelante por interés de la propia burocracia oligárquica. Como esta, a su vez, dentro de los partidos políticos pugnará entre sí por un mayor control, los partidos quedarán establecidos como campos de batalla en los que lucharán las elites, con diversas estrategias, incluso militares.
En segundo lugar, hay motivos psicológicos que impulsan y mantienen a las oligarquías. Las masas tienen dependencia de sus líderes, puesto que son apáticas y demandan que alguien piense por ellas, cubriéndoles la necesidad de elección política que delegan en esos líderes. Hay gratitud hacia los oligarcas, incluso veneración en algunos casos ya que los líderes representan todo aquello que las masas desearían ser pero no pueden ser por motivos naturales, tal y como las masas lo conciben. Además, el propio ejercicio del cargo dota a los líderes de una experiencia que es muy bien valorada por sus seguidores, así como su oratoria, su trayectoria más allá de la actividad política y su capacidad de sacrificio por los ideales que defiende.
Por último, las masas demuestran ser intelectualmente inferiores ya que aún siendo más numerosas no consiguen hacerse con el control de los sistemas políticos. Han recibido una educación inferior y se ven obligadas a restringir su propia voluntad de autogobernarse para entregar esa autoridad a líderes mejor preparados que ellas mismas, de acuerdo con la idea de la división del trabajo. Este es, según Michels, «el fundamento más sólido del poder de los líderes. La incompetencia proporciona a los líderes una justificación práctica y, en alguna medida también moral» (pág. 125).
En muchas ocasiones, Robert Michels no concreta si se refiere a los partidos políticos o a la democracia en sí misma, con lo que desea hacer notar que la “ley de hierro” se cumple en cualquier tipo de sistema u organización democrática, como son los partidos políticos y las democracias, pero además en cualquier sistema de gobierno: «tanto en autocracia como en democracia siempre gobernará una minoría». Digamos que una vez que la oligarquía se establece, tiene todos los métodos a su favor, prensa, financiación, organización, para conseguir una estabilidad en el liderazgo.
Relación con otros autores.
Michels fue alumno de Max Weber en la Universidad, ello le dio un gran conocimiento sobre las burocracias y su funcionamiento. Por eso, cuando habla de causas técnicas y administrativas, está aplicando a su teoría de las oligarquías las tesis sobre la burocracia de su antiguo maestro. Comparte con él que hay una sobreburocratización que encarcela a los individuos en una jaula de hierro.
Wilfredo Pareto, contemporáneo de Michels, compartirá con éste una corriente política de neoelitistas críticos con la democracia y ambos acabarán militando en el movimiento fascista.
Maurice Duverger, es un autor posterior a Michels, aunque también alemán y vinculado al partido socialista, como inicialmente Michels, sólo que Duverger no se verá atraído por los fascismos, afortunadamente. Indudablemente lo estudió y conservó muchas de las ideas de Michels en sus estudios sobre los partidos políticos. Por poner un ejemplo, tanto Michels como Duverger verán más probabilidades de éxito en los partidos dirigidos por líderes con experiencia partidista que en los dirigidos por intelectuales con renombre pero sin experiencia, más utópicos, que por lo común abandonarán el proyecto político antes de lo esperado.
Sigmun Freud, es contemporáneo de Michels e influye en su pensamiento. Michels da una especial importancia a la psicología de las masas, piensa que cada nación tiene su propia psicología, dando incluso una explicación por adelantado al éxito del nazismo en Alemania: «el pueblo alemán, en especial, exhibe un grado notable de necesidad de que alguien señale el camino e imparta órdenes. Esta peculiaridad, común a todas las clases, sin exceptuar al proletariado, proporciona el terreno psicológico sobre el cual puede florecer una exuberante hegemonía directiva» (pág. 98).















4 comentarios:
Pues si Michels estudiara el sistema instaurado en la LOREG se daría cuenta de que sus previsiones son aún peores en el marco español: una partitocracia en toda regla...
Merry Xmas
Primero tendría que levantar la cabeza jeje
Felices fiestas y próspero año.
En fin, a pesar de todo lo que está pasando en eZPaña... ¡Feliz Navidad!
Igualmente, gracias por pasarte en fechas tan señaladas ;)
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